Despues de 13 años la saga de Scary Movie llega de nueva cuenta a la pantalla grande, esto con su última entrega con un sinfín de guiños a una serie de éxitos del cine de terror, estratégicamente ubicadas para mantener el ritmo cómico.
Ahora los Wayans regresan a tras 25 largos años desde el inicio de la saga, a una franquicia que ellos mismos crearon de Scary Movie con el reparto original, y con su humor irreverente buscando destrozar la cultura pop en una mordaz sexta entrega.
Dentro de la trama conocemos a Sara (Olivia Rose Keegan), la hija distanciada de Cindy Campbell (Anna Faris), que trabaja con su novio (Cameron Scott Roberts) en un peculiar parque temático con atracciones que rozan lo mortal.

Sara se entera de que su hermana menor, Tuesday (Savannah Lee Nassif), ha sido el objetivo de un nuevo asesino conocido como Ghostface, Sara tiene serios problemas con su madre, pero debe regresar a casa para proteger a su querida hermana.
Brenda (Regina Hall) sigue siendo la mejor amiga de Cindy desde el instituto. Se casó con Ray Wilkins (Shawn Wayans), que oculta su homosexualidad, y tienen una hija adolescente muy concienciada (Sydney Park) y un hijo deportista despistado (Cameron Scott Roberts), ambos avergonzados de su madre y de su tío, que siempre está fumado.
De alguna manera, Shorty Meeks (Marlon Wayans) ha sobrevivido y sigue fumando porros y pipas de droga, y el asesino Ghostface parece tenerlos a todos en su lista negra, pero esta vez no encontrará víctimas indefensas ni una masacre fácil. Cindy y sus hijas están listas para contraatacar.
Los hermanos Wayans sueltan insultos racistas a diestro y siniestro, mientras que los estereotipos raciales, la aceptación infantil de la desnudez vulgar y la burla a estilos de vida alternativos siguen siendo su sello distintivo.

Scary Movie no escatima en desnudos masculinos frontales y chistes sarcásticos sobre la comunidad LGBTQ+, este es su estilo de comedia, y donde nunca serán políticamente correctos, pero son sensibles a las diferentes identidades de género a pesar de su tono mordaz, con Marlon Wayans orgullosamente teniendo un hijo transgénero, donde su objetivo es provocar, pero no hay nada intencionalmente malicioso ni de mal gusto; siempre han ofendido a todos por igual.
Scary Movie tiene escenas que empiezan con fuerza, pero luego se alargan demasiado y pierden su gracia, y la película podría describirse como una serie de improvisaciones donde los actores se quedan sin ideas y se aferran a un clavo ardiendo para crear la siguiente parte.

Anna Faris les da espacio a los excéntricos Wayans para que hagan sus payasadas antes de tomar el protagonismo para su momento de gloria, y Faris se adueña del acto final con una actuación arrolladora que muchas actrices cómicas no podrían lograr.
