Leo Woodall interpreta a un afinador de pianos con un oído supersensible, y donde el trayecto de la película lleva a una relación de Leo Woodall con Dustin Hoffman, mostrando un momento conmovedor en este drama.

Woodall interpreta a Niki, un afinador con un oído excepcionalmente sensible que usa tapones para los oídos constantemente para aislarse del ruido ensordecedor del mundo.

Niki trabaja para el veterano afinador Harry Horowitz, interpretado con irresistible calidez por Hoffman, pero cuando Harry olvida la combinación de su caja fuerte, Niki descubre que tiene un don para abrirlas gracias a su oído privilegiado.

La mayoría de los clientes de Niki son ricos ociosos que nunca usan sus teclados de alta gama; a Niki lo llaman principalmente los días previos a los eventos de los dueños de los pianos, donde un pianista podría entretener a los invitados.

Una noche, mientras trabaja, lo molestan unos ruidos fuertes en el piso de arriba, esto lo distrae y descubre a unos tipos intentando abrir una caja fuerte, pero son los guardias de seguridad, de los dueños de la casa.

Para que el ruido cese, Niki también abre la caja fuerte, por lo que uno de ellos queda impresionado, tan impresionado que convence a Niki para que lo acompañe en algunas excursiones.

Niki tiene dos motivaciones para dedicarse al crimen, primero, quiere ayudar a Harry, quien está hospitalizado y se enfrenta a una avalancha de facturas médicas junto a su incondicional esposa, Marla.

Segundo, quiere impresionar a una joven pianista y compositora llamada Ruthie, que está preparando una pieza para interpretarla ante su ídolo, el compositor Marius Maissner.

El Afinador fue dirigida por Daniel Roher, y quizá puede que no tenga mucho tiempo en pantalla, pero sin duda, deja su huella en una película que tiene algunas frases ingeniosas.