Lo que comenzó con una olla de barro y un anafre de carbón en Santa Teresita se convirtió en una historia familiar que hoy suma ocho sucursales y tres generaciones.

Una olla de barro, un anafre de carbón y el deseo de sacar adelante a su familia fueron suficientes para que Josefina García, conocida cariñosamente como “La Gorda”, comenzara en 1956 una historia que siete décadas después continúa formando parte de la gastronomía tradicional de Guadalajara.

En una banqueta del barrio de Santa Teresita, Josefina García y Marcelino Rodríguez pusieron en marcha un pequeño negocio de antojitos. Entre sus primeros platillos estuvo el pozole, una preparación que con el paso de los años se convertiría en uno de los principales símbolos de la marca.

Hoy, La Gorda llega a su 70 aniversario con una estructura muy distinta a aquella que comenzó en el barrio tapatío, pero con una característica que permanece intacta: el carácter familiar de su operación.

La empresa cuenta actualmente con ocho sucursales y 155 empleos directos, mientras tres generaciones de la familia participan en la continuidad del negocio.

Uno de los datos que refleja la permanencia del pozole como protagonista de esta historia es su volumen de producción. De acuerdo con información presentada durante la celebración, La Gorda sirve aproximadamente 160 mil platos de pozole al año.

La conmemoración del aniversario incluyó la develación de una placa y la presentación del mini documental “La Historia Detrás del Sabor: 1956–2026”, producción que reúne testimonios de integrantes de la familia fundadora y recorre algunos de los momentos que marcaron la evolución del restaurante.

La celebración contó con la participación del Gobierno de Jalisco, que destacó el papel de los establecimientos gastronómicos con arraigo local dentro de la economía estatal.

En representación del gobernador Pablo Lemus Navarro, Mauro Garza Marín, coordinador general estratégico de Crecimiento y Desarrollo Económico, resaltó la importancia de la gastronomía como parte de la identidad que Jalisco proyecta hacia otros lugares.

“Hoy lo tenemos todo, lo que representa a México con el tequila, con el mariachi, con la charrería, y lo más bonito que tenemos para mostrar al mundo es su gente y la gran industria gastronómica que tenemos”, señaló.

El funcionario también destacó que los restaurantes generan oportunidades para proveedores locales y representan espacios de aprendizaje y desarrollo para quienes trabajan en ellos.

Actualmente, en Jalisco operan cerca de 49 mil establecimientos dedicados a la preparación de alimentos, de acuerdo con la información compartida durante el evento.

En ese contexto, la historia de La Gorda representa la evolución de un negocio que nació en una escala pequeña y logró mantenerse vigente durante generaciones, mientras Guadalajara también transformaba sus barrios, sus costumbres y su oferta gastronómica.

A 70 años de aquel primer plato servido en Santa Teresita, la familia detrás de La Gorda continúa apostando por una tradición que encontró en el pozole uno de sus mayores emblemas y que convirtió una iniciativa familiar de 1956 en un negocio que forma parte de la memoria gastronómica de Guadalajara.

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