La animación mexicana sigue buscando consolidarse en un terreno dominado por grandes estudios internacionales, y en ese contexto llega Bem, Un Lémur en Fuga, dirigida por Leopoldo Aguilar. Se trata de una propuesta que combina aventura, humor y un mensaje ambiental claro, pero que, aunque bien intencionada, no siempre logra sostener su ambición narrativa.

La historia sigue a Bem, un pequeño lémur que, tras ser capturado por traficantes de animales exóticos, termina en la Ciudad de México, donde escapa y conoce a Irene, una niña marcada por sus miedos y limitaciones físicas. A partir de este encuentro, la película construye un relato sobre la amistad, la valentía y el descubrimiento personal.

Uno de los mayores aciertos de la cinta es su intención temática. El tráfico de animales y la conexión con la naturaleza funcionan como ejes relevantes que buscan generar conciencia en el público más joven. Además, la relación entre Bem e Irene aporta momentos genuinamente emotivos que sostienen la carga afectiva de la historia.

Sin embargo, la película tropieza en su desarrollo. El guion —a cargo de Dariela Pérez Hernández— presenta una estructura predecible, con conflictos que se resuelven de manera apresurada y antagonistas que carecen de profundidad, lo que reduce la tensión dramática. Los villanos, en particular, se perciben más caricaturescos que amenazantes, restando peso al conflicto central.

En el apartado visual, la animación en 2D resulta atractiva por momentos, con una paleta de colores vibrante y una estética clara, aunque también evidencia limitaciones técnicas en ciertas secuencias, especialmente en la fluidez del movimiento y la construcción de escenarios más complejos.

Aun así, el valor de la película no radica únicamente en su ejecución, sino en lo que representa, producida por Chiltepin Estudios, Bem, Un Lémur en Fuga se inserta en una industria nacional donde concretar proyectos animados y llevarlos a salas comerciales sigue siendo un desafío significativo.

En ese sentido, su existencia ya es un paso importante para el crecimiento del sector, en balance, la cinta es una experiencia accesible y emotiva para el público infantil, con un mensaje claro y positivo, pero que deja la sensación de que pudo haber alcanzado un mayor impacto con un guion más sólido y una ejecución técnica más consistente.

Aun con sus limitaciones, se mantiene como una propuesta valiosa dentro del panorama del cine mexicano actual.

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