Para muchos el llamado Rey del Pop, fue un artista que siempre revelo su lado humano, aunque en ocasiones tenía sus lados oscuros, y ahora en la película de Antoine Fuqua, trata de explicar cómo logró equilibrar la historia entre Michael Jackson, el hombre y Michael Jackson, la leyenda.

Y su protagonista de esta nueva película es la participación de su sobrino Jaafar Jackson, quien lo interpreta a lo largo de varias etapas de su carrera, con especial atención a su ascenso a la fama en las décadas de 1960, 1970 y 1980.

Claro que sus canciones son geniales, por supuesto que baila de forma sublime y quizá podría pensar que ese es el objetivo de Michael: pasar un par de horas disfrutando de una sucesión de éxitos espectaculares, deleitándote con el talento trascendental del Rey del Pop, desde sus días al frente de los Jackson 5 hasta, la interpretación de Bad en el estadio londinense de Wembley.

Antoine Fuqua detalló sobre todo el proceso, donde el objetivo siempre fue crear una historia íntima para que los altibajos de su vida alcanzaran la intensidad adecuada. “Para muchos Michael es tan épico y tan grande es tan ruidoso experimentar a Michael con una multitud, su multitud, sería ensordecedor. Pero luego, verlo solo con Bubbles en la habitación, y ver la soledad de alguien como Michael, o cuando habla con su madre, y ver lo solo que realmente estaba. Porque, es donde la pregunta sería: ¿cómo puede alguien vivir así y convertirse en una superestrella? En donde estás aislado del resto del mundo, así que nos concentramos mucho en hacerlo íntimo, para que puedas sentir la grandeza de su vida y también lo pequeña que fue su vida en ocasiones”, declaro.

Dentro de la cinta Michael es interpretado magistralmente por su sobrino Jaafar Jackson en una deslumbrante película biográfica musical que, si bien evita las controversias desagradables, ofrece un relato revelador del ascenso de una leyenda al estrellato.

Y en donde no se muestran el abuso, la soledad y el autodesprecio que impulsaron a un talento generacional, aquí el público, sin duda, vibrará en sus asientos durante los magníficos números musicales y luego se estremecerá de repugnancia al ver cómo Joe Jackson (Colman Domingo) somete cruelmente a su hijo menor a una sumisión explotadora, donde Michael Jackson no fue moldeado, fue forjado a golpes hasta alcanzar un éxito sin precedentes.

El director Antoine Fuqua y el guionista John Logan centran su atención exclusivamente en Michael Jackson en la primera de dos películas.

Él es el protagonista absoluto en Michael, desde su infancia en The Jackson 5 hasta convertirse en una superestrella en solitario con álbumes como Off the Wall, Thriller y Bad.

Vemos todo desde su perspectiva, con personajes secundarios sin nombre o apenas mencionados, sus hermanos y hermanas, que alcanzaron cierta fama por derecho propio, son claramente personajes secundarios.

Muchos quizá podrían criticar a los cineastas por minimizar su contribución, pero hay una verdad narrativa innegable que justifica este enfoque, pero Michael era la estrella en ascenso, que llevaba a todos los demás a sus pasos.

Su transición es desde el joven Michael con un magnífico Juliano Krue Valdi jugando con sus hermanos en la sala de estar.

Es principios de los 60 en Gary, Indiana, y Joe, un obrero siderúrgico, observa cada movimiento y escucha atentamente cada nota, y donde la sesión de práctica se prolonga hasta altas horas de la noche.

Katherine (Nia Long), su madre sumisa, le ruega a Joe que los deje dormir, ya que tienen que ir a la escuela temprano por la mañana, pero Joe ignora sus preocupaciones.

Para él, la perfección requiere práctica, y donde el objetivo es cómo escapara su familia de la pobreza si los chicos no se comprometen.

En pantalla con un Michael cansado, ya cautivador con sus movimientos de baile innatos y un falsete increíble, piensa que suenan de maravilla, pero paga las consecuencias por cuestionar a su padre mientras todos los demás se acobardan, y donde destaca que sus hijos lo llamaban Joseph; porque él no quería ser “papá”.

El primer acto de Michael muestra su constante temor al castigo de Joe, las burlas y las palizas le inculcaron una dualidad en su personalidad que lo marcó para siempre.

Se esforzó sin descanso bajo el puño severo de Joe, pero también odiaba su apariencia. Ni sus hermanos ni su madre pudieron protegerlo de él. Michael fue una persona solitaria desde niño, quien se refugió en un mundo de fantasía que lo absorbió por completo cuando la fama le impidió entablar verdaderas amistades.

Los Jackson 5 no tardaron en llamar la atención de Motown durante su gira por el Medio Oeste en una furgoneta VW repleta de gente, en una escena memorable muestra a Suzanne de Passe (Laura Harrier), la asistente creativa del fundador de Motown, Berry Gordy (Larenz Tate), fascinada por el joven Michael mientras canta y baila con gran energía ante un teatro abarrotado.

Su voz era asombrosa, se movía como Little Richard y tenía una energía inagotable, Los Jackson 5 eran increíblemente buenos, pero no para Joe; siempre podían hacerlo mejor, y su control sobre Michael y la familia se intensifican a medida que su fortuna crece.

Jafaar Jackson toma el protagonismo durante el segundo acto de la película, a principios de los 70, donde los Jackson se han mudado a una mansión en Encino, California, y Michael ahora tiene los recursos para comprar lo que quiera.

Se obsesiona con la historia de Peter Pan y se rodea de mascotas exóticas, y ante esto, sus padres no desaprueban este comportamiento, ya que Michael finalmente ha encontrado “amigos”.

Pero Michael ya no se siente limitado por las expectativas de Joe, y su adolescencia bajo los reflectores avivó su deseo de perseguir sus propias metas creativas sin sus hermanos.

Sabía que su genio debía ser liberado para alcanzar su verdadero potencial, pero eso requeriría liberarse del control de Joe.

Michael quería ser la mayor estrella del mundo y no escatimaba esfuerzos para lograr ese sueño, así la evolución de Michael, desde solo en su estudio casero hasta cruzar el escenario haciendo el Moonwalk en la celebración del 25 aniversario de Motown, es maravillosa de contemplar, y donde la película captura sus momentos clave con estilo espectacular.

Michael no aborda las acusaciones de abuso sexual infantil, y para algunos, esto será imperdonable y visto como un intento de encubrir un legado manchado.

Pero cronológicamente hablando, el escándalo, el juicio, la demanda y el acuerdo millonario tienen lugar más adelante en su vida al igual que los extraños matrimonios y la concepción de sus hijos.

Los espectadores tendrán que esperar y ver cómo Fuqua y Logan exploran estos eventos en la secuela, parece imposible que no lo hagan, así que dejamos el beneficio de la duda.

El diagnóstico de vitiligo de Michael el impulso para su blanqueamiento de piel y su creciente afición a la cirugía plástica recibe suficiente tiempo en pantalla.

Los logros musicales y el extraordinario talento de Michael Jackson son inseparables de sus problemas personales, pero es posible cierta separación entre ambos aspectos dependiendo de lo que uno crea que es verdad, y por ello, las reacciones a la película variarán.

Junto a Jaafar Jackson, la película cuenta con Nia Long como la madre de Michael, Katherine; Colman Domingo como su padre, Joe; Miles Teller como el mánager de Michael, John Branca; y Laura Harrier como la empresaria Suzanne de Passe

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