El lanzamiento de Te Sigo Amando, la nueva colaboración entre Luciano Pereyra y David Bisbal, llega con el brillo mediático de dos figuras consagradas de la balada pop en español.
Sin embargo, más allá de la expectación que despierta el encuentro de estas voces, la propuesta parece mirar más al pasado que al futuro del género.
La canción, producida entre Madrid y Miami con la mano de Tato Latorre, suena impecable en lo técnico, pero también excesivamente cómoda, no arriesga, no sorprende: se trata de una fórmula segura que apela a la nostalgia de quienes crecieron con las voces de Pereyra y Bisbal hace ya dos décadas. El videoclip, filmado en Miami, refuerza esta idea de estandarización visual que bien podría pertenecer a cualquier otro proyecto latino del mismo corte.
El punto más cuestionable es que, en un momento en que la música en español busca renovarse con fusiones, sonidos urbanos y propuestas experimentales, esta balada insiste en un molde clásico, casi inmutable.

El riesgo de esto es evidente: volverse un producto que emociona a un público fiel, pero que difícilmente conquistará a nuevas generaciones.
Luciano Pereyra, con más de 25 años de carrera y 15 discos editados, merece un reconocimiento indiscutible por su constancia y vigencia, sin embargo, cabe preguntarse si esta etapa no debería ser también una oportunidad para abrir caminos distintos en lugar de repetir fórmulas conocidas.
Bisbal, por su parte, mantiene intacto su caudal vocal, pero parece optar por la comodidad de la nostalgia antes que por la exploración artística, en definitiva, Te Sigo Amando es una balada correcta, pulida y sentimental, pero que confirma más la persistencia de un estilo que su evolución, un lanzamiento que encantará a los incondicionales.
