Guadalajara volvió a ser testigo de un momento que trasciende lo musical: la primera presentación en vivo de Al Mismo Kbrn (De Siempre), colaboración entre Paty Cantú y Denisse Guerrero.

A un mes de su lanzamiento, la canción ya rebasa el millón y medio de reproducciones en plataformas digitales y confirma que la unión entre ambas artistas no era una casualidad, sino un gesto de fuerza femenina en una industria donde históricamente se ha intentado enfrentar a las mujeres.

La elección de la Plaza de Armas, a un costado de la Catedral tapatía, no fue un simple capricho escénico: fue un recordatorio de que la música pop mexicana puede ocupar espacios emblemáticos y resignificarlos.

En un país donde los espacios públicos suelen estar dominados por discursos políticos o religiosos, dos mujeres subieron al escenario para hablar del “tóxico recurrente” y del empoderamiento que significa soltarlo.

La puesta en escena —ellas cantando sobre un pastel gigante que recreaba la portada del sencillo— pudo parecer lúdica, incluso ligera, pero escondía un mensaje contundente: la celebración de la complicidad femenina.

No es casualidad que Denisse Guerrero afirmara: “En este género ponen siempre a las mujeres a competir, y es muy importante hacer fuerza como figuras femeninas en esta industria”.

La frase sintetiza el verdadero valor de este dueto: no es solo un éxito musical, es un manifiesto contra una lógica que enfrenta a las artistas en lugar de reconocer su potencial colectivo.

El público, sorprendido y entusiasta, no solo escuchó la nueva canción; también revivió clásicos como: Afortunadamente no eres tú o Goma de Mascar, en donde Paty Cantú se encargó de poner, la cereza en el pastel.

Y, entre fanáticos y transeúntes desprevenidos, la Catedral escuchó ecos de un pop mexicano que, pese a los prejuicios de algunos, sigue escribiendo capítulos importantes.

Sin embargo, el verdadero desafío para Cantú y Guerrero será demostrar que esta colaboración no se reduce a un momento viral ni a un truco de mercadotecnia, sino que puede abrir camino a nuevas formas de colaboración femenina en la música pop.

Porque más allá de cifras de reproducciones o giras compartidas, lo relevante es el símbolo: dos voces icónicas del pop en español, en una plaza pública, compartiendo no solo un tema, sino una postura, y ese es el verdadero valor.