La compañía canadiense extenderá una semana su temporada en la ciudad y se presentará del 8 de octubre al 1 de noviembre en Plaza Patria.
Guadalajara volverá a convertirse en escenario de una de las compañías circenses más reconocidas del mundo. Cirque du Soleil regresará a la ciudad con ECHO, producción que combina acrobacia, música en vivo, tecnología y una propuesta visual construida alrededor de un gigantesco cubo multimedia.
La temporada comenzará el 8 de octubre y se extenderá hasta el 1 de noviembre, una semana más de lo anunciado originalmente, debido a la respuesta del público. Las funciones se realizarán en la Gran Carpa Soleil, instalada a un costado de Plaza Patria.
ECHO representa una producción particularmente importante para la compañía, al tratarse de su primera nueva creación después de la pausa provocada por la pandemia.

La historia sigue a Future, una joven curiosa que, acompañada por su perro Ewai, descubre un misterioso cubo que se convierte en el centro de un universo en constante transformación. A través de este viaje, el espectáculo explora la relación entre los seres humanos, los animales y el entorno, planteando la idea de que cada acción puede generar consecuencias sobre el mundo.
La producción fue escrita y dirigida por Mukhtar Omar Sharif Mukhtar y combina elementos de poesía, acrobacia, música, escenografía y tecnología.
Uno de los principales protagonistas de ECHO no es precisamente un artista, sino un enorme cubo multimedia de dos pisos.
Durante una conferencia con medios de Guadalajara, Kevin Albert, publirrelacionista de Cirque du Soleil, explicó que este elemento escénico cambia constantemente durante la función: se desplaza, se abre, modifica su apariencia y altera la percepción del espacio.
El cubo está acompañado por un sistema de proyecciones que utiliza 10 proyectores, además de tecnología de seguimiento de iluminación capaz de identificar los movimientos de los artistas para modificar la luz de acuerdo con lo que sucede sobre el escenario.

La intención es que el espacio deje de ser un fondo estático y se convierta en parte activa de la historia, con una propuesta tecnológica también está acompañada por una banda de siete músicos, quienes permanecen sobre el escenario durante toda la función.
La música combina pop, electrónica, voces e influencias clásicas para acompañar los diferentes momentos del espectáculo, desde pasajes íntimos hasta secuencias de mayor intensidad.
La presencia de los músicos a la vista del público es parte fundamental de la experiencia, pues la música no funciona únicamente como acompañamiento de las acrobacias, sino como otro de los elementos narrativos de ECHO.
La producción también tendrá representación mexicana con Danira Quintanar, originaria de Puerto Vallarta, y Daniel Aguilar, de Mérida.
Quintanar participa en uno de los números de suspensión de cabello, una disciplina en la que la artista se eleva y realiza su rutina sujetándose únicamente mediante el cabello.

Aguilar, por su parte, forma parte de un grupo de 12 trampolinistas que protagonizan uno de los números colectivos de mayor espectacularidad del montaje.
Para Guadalajara, su participación añade un elemento particular a la visita de la compañía: dos artistas mexicanos formando parte de una producción internacional que recorrerá distintos escenarios alrededor del mundo.
De acuerdo con OCESA, ECHO visita únicamente seis ciudades al año a nivel mundial, por lo que Guadalajara forma parte de un circuito limitado de presentaciones.
Después de concluir la temporada de ECHO, Cirque du Soleil no contempla presentar un espectáculo en México durante 2027.
La compañía acostumbra alternar sus producciones entre formatos de carpa y arena; sin embargo, la oferta disponible en formato arena ya fue ampliamente recorrida por el público nacional.

Así, ECHO será por ahora la oportunidad para volver a experimentar el universo de Cirque du Soleil bajo la Gran Carpa Soleil.
Durante casi dos horas, acrobacias, personajes, música, iluminación y proyecciones buscarán transportar al público al mundo de Future y Ewai, en una historia que utiliza la fantasía para hablar de conexión, responsabilidad y la relación entre los seres humanos y el planeta.

Guadalajara tendrá cuatro semanas para descubrir ese universo. Y esta vez, el centro de todo será un cubo que no permanece quieto: cambia, se transforma y, como el propio espectáculo, invita al público a mirar el mundo desde otra perspectiva.
