Entre Chihuahua capital y Ciudad Delicias existe un recorrido que permite viajar millones de años atrás, desde los mamuts de la Era de Hielo hasta los dinosaurios que habitaron un territorio que alguna vez estuvo cubierto por el mar.
Chihuahua no siempre fue el territorio árido que hoy domina buena parte de su paisaje. Millones de años atrás, la región albergó mares, ecosistemas tropicales y enormes criaturas cuyos restos permanecieron bajo tierra hasta convertirse en una ventana al pasado.
Hoy, esa historia puede recorrerse a través de una singular ruta paleontológica entre Chihuahua capital y Ciudad Delicias, un trayecto de aproximadamente 80 kilómetros que conecta tres museos y reúne fósiles, mamuts, dinosaurios y vestigios de antiguos ecosistemas.
El recorrido puede comenzar en la capital con una visita al Museo del Mamut, ubicado en un histórico inmueble de la zona centro que fue inaugurado durante la visita de Porfirio Díaz a la ciudad en 1910.
En sus 13 salas, distribuidas en dos pisos, el museo reúne piezas de paleontología, historia natural y arte. Uno de sus principales atractivos son los restos óseos de un mamut colombiano descubierto en Chihuahua, además de materiales que permiten conocer las condiciones climáticas del Pleistoceno y la relación entre estos grandes mamíferos y los primeros habitantes de la región.

El Museo del Desierto Chihuahuense (MUDECH) tiene entre sus principales protagonistas a un hadrosaurio, conocido como el dinosaurio de “pico de pato”. El recinto exhibe una réplica a escala natural, reproducciones científicas y piezas originales relacionadas con la fauna que habitó la región.
Sus salas permiten recorrer distintas etapas de la historia natural del territorio, desde el antiguo Mar de Chihuahua hasta los dinosaurios, meteoritos y mamíferos.
Entre las piezas destacan fósiles de caracoles, peces y amonitas que recuerdan que el actual paisaje desértico alguna vez estuvo ligado a ambientes marinos.
En Delicias también se encuentra el Museo de Paleontología de Delicias A.C., considerado antecedente del MUDECH. Su colección pone especial atención en los trabajos de investigación realizados en los yacimientos fosilíferos del estado e incluye restos de fauna, plantas de la era mesozoica y fragmentos de meteoritos.
Más que una visita a museos, el recorrido propone otra forma de interpretar Chihuahua: entender que debajo de sus desiertos existe una historia que comenzó millones de años antes de la llegada del ser humano.

Y la experiencia puede continuar en el presente. Delicias ofrece una gastronomía donde destacan los cortes de carne de res al carbón y el pescado, además de productos como el vino y el sotol, dos expresiones que permiten cerrar el viaje con sabores propios del norte.
Entre mamuts, dinosaurios, fósiles marinos y bebidas regionales, Chihuahua demuestra que algunas de sus historias más sorprendentes no están en la superficie, sino escondidas bajo la tierra.

Un viaje por el estado puede comenzar en el presente, pero también puede llevar al visitante millones de años atrás.
