En el corazón de Villa de Álvarez existe una tradición que ha trascendido generaciones y que forma parte de la identidad misma del municipio.

Frente al Jardín Principal, entre el ir y venir de familias, turistas y habitantes locales, se encuentra Paletas de La Villa, un establecimiento que desde hace 69 años ha convertido los sabores de Colima en una experiencia que se disfruta a cada mordida.

Más que una paletería, este emblemático negocio familiar representa una historia de trabajo, arraigo y amor por las tradiciones, su origen se remonta a la visión emprendedora de Don Leobardo Dueñas Naranjo, quien aprendió el oficio de elaborar paletas durante una estancia en Jilotlán de los Dolores, Jalisco. Lo que comenzó como una oportunidad de aprendizaje se transformó con el paso de los años en uno de los referentes gastronómicos más queridos del estado.

Para quienes visitan Villa de Álvarez, detenerse en Paletas de La Villa es casi un ritual, la variedad es parte de su encanto: más de 60 sabores elaborados en versiones de agua y leche convierten cada visita en un auténtico dilema para los amantes de los postres artesanales.

Entre las especialidades destaca la tradicional paleta de vainilla con ate de membrillo, considerada la favorita de la casa y una de las más solicitadas por los visitantes.

Sin embargo, la oferta va mucho más allá de los sabores clásicos y se adentra en la identidad culinaria colimense con propuestas inspiradas en bebidas típicas de la región, como las paletas de tejuino y de tuba, que permiten descubrir la riqueza cultural del estado a través del paladar.

La fama del lugar ha trascendido generaciones, los habitantes de Villa de Álvarez suelen decir que nadie puede presumir haber conocido el municipio sin probar una de sus tradicionales paletas.

La frase encuentra eco en una placa colocada en el establecimiento, donde permanece vivo el legado y la filosofía de su fundador, actualmente, la tradición continúa bajo la dirección de José Luis Dueñas Sandoval y su familia, quienes han mantenido el compromiso de ofrecer productos elaborados con ingredientes de calidad y una atención cercana que ha distinguido al negocio desde sus inicios.

En una época donde las experiencias auténticas son cada vez más valoradas por los viajeros, Paletas de La Villa se ha consolidado como una parada obligada para quienes recorren Colima.

Ya sea después de una caminata por el centro histórico, durante una tarde en el jardín principal o simplemente como pretexto para disfrutar un momento refrescante, sus sabores representan una forma sencilla y deliciosa de conectar con la historia, las tradiciones y la esencia de Villa de Álvarez.

Porque hay lugares que se visitan y otros que se saborean, y en Colima, Paletas de La Villa pertenece, sin duda, a la segunda categoría