Lo prometido es deuda y el actor Alex Speitzer, regresa esta noche al Teatro Galerías de Guadalajara y volver a presentar su obra reflexiva con un espectáculo unipersonal.

Es la historia de Jack, un joven voluntario que trabaja en una línea de ayuda para personas con VIH en el Londres de los 80.

Una noche, recibe la llamada de Michael, otro joven que, mientras descubre su identidad y sexualidad, debe enfrentarse a la crisis del sida, el estigma social y la lucha por la libertad.

A través del relato íntimo y directo del protagonista, la obra plantea una reflexión sobre lo que significaba vivir en esa era de promiscua libertad, miedo y cambio cultural; sobre cómo esa generación sentó las bases de lo que la comunidad LGBT+ ha logrado.

El montaje celebra la música, la fiesta, la cultura disco-electrónica y el deseo de bailar lo que queramos aunque intenten callarnos.

Alex y parlamentos creados por Jack Holden estremecen, retumban y conmueven, con un dolor y la resiliencia ante la enfermedad hacen que expresarlos se convierta en un ritual de reflexión y aprendizaje.

Se pierde la cuenta de la cantidad de personajes que Speitzer interpreta y sensualiza, haciéndolos reconocibles con inflexiones de voz, gestos y posturas, su actuación explota entre espejos de luz, estructuras tubulares y fragmentos de música disco, ochentera y tecno.

La producción es de Sergio Gabriel y Óscar Uriel, con dirección y adaptación literaria de Alonso Íñiguez, la escenografía es de Javier Ángeles, donde Speitzer caracteriza a dos personajes omnipresentes, discretos pero simbólicos, logrando llegar al punto de una creación histriónica en Cruise, teniendo como resultado una consecución de esfuerzos y formación artística de toda una vida.