El Auditorio Telmex vibró al unísono en una marea de emociones y recuerdos y se transformó en una especie de santuario musical, en donde miles de personas llegaron con una misión: volver a reencontrarse con la silueta y el recuerdo de Gustavo Adrián Cerati Clarck.
Todo estaba listo a la hora pactada y Soda Stereo revivió el legado de Cerati en el Auditorio Telmex con la figura virtual de Gustavo Cerati, con un espectáculo fusiona archivos sonoros, visuales y tecnología para recrear la presencia del cantante en un show cargado de simbolismo.
Un acto de magia fusionada se actuó, donde se demostró la proposición hermética de que como es arriba es abajo: ley universal que se cumple cuando humanos se reúnen para un fin positivo y de vibración cósmica como lo es un concierto.

De esta manera el espectáculo denominado Soda Stereo: Ecos regreso a los escenarios que por décadas creó un credo en torno a ella y que diseñó este tour como un experimento de regreso del grupo a la acción con el sustituto ideal del cantante y compositor Gustavo Cerati.
Ecos, es la ejecución de rock con esencias humanas, donde Cerati volvió para cantar y tocar su guitarra en el escenario.
Es decir, con un holograma de millones de archivos reactivos que lo hicieron cobrar existencia para tocar los éxitos de Soda Stereo, en coordinación con Charly Alberti en la batería y Zeta Bosio en el bajo, emanando una especie de sustancia acústica híbrida que impactó en los sensores espirituales de cada uno de los presentes, quienes en verdad fueron los que le dieron vida, pero con su energía, misma que casi se desboca por el retraso en el inicio de este ecléctico show.

Ecos es, más que una tocada con piezas emblemáticas del cancionero del rock en el continente, un ejercicio sensorial colectivo individual, y su camino así es, Cerati regresa al escenario, y Soda Stereo concreta esta encarnación tecnológico espiritual.
Zeta, Charly y, sobre todo Gustavo versión digital, y el público asistente en sus dos presentaciones se unieron al unísono para entonar Nada Personal, Cuando Pase el Temblor, La Ciudad de la Furia, fue como si una cápsula del tiempo hubiese traído al gran Cerati para unir generaciones: quienes vieron a la banda en su apogeo y quienes por primera vez pudieron vivir la experiencia de la gran banda llamada Soda Stereo y su gran cantante Gustavo Cerati en aquellos tiempo memorables, en donde desfilaron, alrededor de 20 piezas musicales fueron las que colmaron la noche con diversas impresiones ante este reencuentro,
