El escenario del Auditorio Telmex recibe Ecos, el espectáculo de Soda Stereo que promete revivir la presencia de Gustavo Cerati mediante un avatar digital. La propuesta no es menor: plantea, de entrada, una pregunta incómoda sobre los límites entre homenaje y simulación.

Acompañados por Zeta Bosio y Charly Alberti, el montaje apuesta por reconstruir la experiencia en vivo de la banda, apoyado en una producción tecnológica ambiciosa. Más de 800 luces LED, pantallas y recursos holográficos buscan generar una atmósfera inmersiva que compense la ausencia física del artista.

El proyecto, liderado por Nicolás Bernaudo, se inserta en una tendencia creciente dentro de la industria: la digitalización de figuras icónicas como forma de prolongar su presencia escénica. El resultado, sin embargo, no está exento de ambigüedad. Si bien la nostalgia funciona como motor emocional, también revela una dependencia cada vez más marcada de la tecnología para reconstruir lo irrepetible.

El repertorio —con temas como De Música Ligera— apunta a la memoria colectiva, reforzando el vínculo generacional que mantiene vigente a la banda. Pero más allá del despliegue técnico, la experiencia plantea una tensión inevitable: ¿se trata de revivir un legado o de reinterpretarlo bajo nuevas reglas?

Impulsado por Bosio, Alberti y el entorno cercano de Cerati, Ecos llega a Guadalajara tras su paso por Buenos Aires, confirmando el peso de México como plaza clave para la banda. Al mismo tiempo, exhibe una industria que mira hacia el pasado con herramientas del futuro, sin resolver del todo qué se gana —y qué se pierde— en el proceso.

La promesa es clara: emocionar. La incógnita es si esa emoción proviene de la presencia o de su simulacro.

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