Para los visitantes o paseantes que visiten la ciudad de San Diego, California tienen hasta el mes de febrero de este joven 2026, para poder disfrutar de la exposición de Eduardo Chillida.
Una gran exposición que celebra de manera exhaustiva la trayectoria de uno de los escultores más destacados de la Europa de posguerra, como única sede estadounidense que participa en la celebración mundial del centenario del artista, el SDMA presenta la muestra más amplia de la obra de Chillida expuesta en Estados Unidos en casi 50 años y que podrá verse hasta el 8 de febrero de 2026.
La exposición permite ver de nuevo juntas, por primera vez desde 1996 las esculturas monumentales en madera de la serie Abesti gogorra, que forman parte de las colecciones permanentes del Museo de Bellas Artes de Houston y el Instituto de Arte de Chicago.

Esta exposición también profundiza en la serie Peine del Viento a través de varias esculturas y dibujos y una experiencia de realidad virtual que permite a los visitantes trasladarse hasta la costa de San Sebastián para sentir el paisaje sonoro de olas y viento contra el acero corten del conjunto de esculturas que conforman Peine del Viento XV.
La exhibición de Eduardo Chillida pone de relieve su legado, abarca la prolífica carrera del artista y presenta una excepcional variedad de materiales, como hierro forjado, roble, alabastro y arcilla.
Además, incluye icónicas esculturas a gran escala y delicadas obras sobre papel, las cuales están profundamente conectadas con el paisaje y las tradiciones del País Vasco, sus creaciones son puntos de convergencia en los que confluyen múltiples fuerzas, como la naturaleza y la cultura, lo material y lo inmaterial, la forma y el vacío.

“La obra de Eduardo Chillida es un testimonio de la relación armoniosa entre la humanidad, la materia y el espacio. Estamos encantados de traer esta extraordinaria exposición a San Diego, ofreciendo a nuestra comunidad la oportunidad de experimentar la profunda belleza y filosofía que encierran las creaciones de Chillida”, destacaron los ejecutivos del Museo.
La muestra establece un estimulante diálogo entre las obras de las décadas de 1950 y 1960, presentes en colecciones permanentes de instituciones norteamericanas, y las piezas procedentes de Europa, dando lugar a un reencuentro único en el marco incomparable del Museo de Arte de San Diego.
En total, la exposición reúne más de 85 piezas procedentes de las colecciones del Museo de Arte de San Diego, el Museo de Bellas Artes de Houston, el Museo Solomon R. Guggenheim y el Instituto de Arte de Chicago, entre otras instituciones.

“Estamos profundamente orgullosos de traer una colección excepcional a los Estados Unidos como parte de la celebración del centenario de su nacimiento, compartiendo una experiencia única para que los visitantes se adentren en la profundidad de la obra”, destacaron.
Los vínculos de Eduardo Chillida con Estados Unidos son numerosos y se prolongan durante varias décadas con exposiciones, premios y reconocimientos en el país.
Cabe destacar que desde finales de la década de los 50, el escultor vasco fue consolidándose como una figura relevante en el panorama artístico norteamericano.
Su primera incursión en el país fue en 1958, año en el que el Carnegie Institute adquiere su obra Aizean, participa en la exposición Sculptures and Drawings from Seven Sculptors en el Salomon R. Guggenheim Museum de Nueva York y recibe, junto a José Guerrero, Wilfredo Lam y Norbert Kricke, el Premio de la Fundación Graham.

La muestra también explora los vínculos que Chillida tuvo con San Diego, ofreciendo una perspectiva distinta sobre su legado, así, en 1986 el artista participó de un importante simposio junto a destacados directores de museos e historiadores del arte, coincidiendo con la publicación de una importante monografía sobre el artista.
