La plataforma el 17 de diciembre estreno los seis episodios, cada uno de aproximadamente 45 minutos de duración, de What ‘s in the Box, un programa de preguntas y respuestas, o programa de juegos si lo prefiere, presentado por Neil Patrick Harris.
Si su gusto es los cuestionarios, entonces es bueno saber que What’s in the Box está extremadamente centrado en la cultura estadounidense, y si se permite ser malo, sería imposible competir con los concursantes en temas como historia, geografía, arte, costumbres y tradiciones estadounidenses… sería imposible, si no fuera por el nivel cultural promedio de los estadounidenses.
Pero si quiere pasar unas horas sumergido en una serie que es absolutamente estadounidense, no te pierdas What’s in the Box, cuyo funcionamiento, fortalezas y debilidades analizaremos a continuación. Si tienes prisa, echa un vistazo al tráiler al final de la reseña para hacerte una idea.

Frente a Neil Patrick Harris se encuentran ocho parejas de concursantes: las gemelas rubias, los recién casados que se conocieron por internet, una pareja gay casada desde hace veinte años, amigos de la universidad, compañeros de trabajo, una madre y un hijo con una relación vagamente enfermiza, dos viejos amigos que viven lejos y dos mejores amigos que hacen todo juntos.
En el estudio, 13 enormes cajas sirven de telón de fondo: cada una representa un super premio que los concursantes pueden ganar entre viajes, compras, eventos, conciertos, todo de lujo respondiendo a diversas preguntas, todas ellas relacionadas con la cultura estadounidense, y con una generosa dosis de suerte.
Quien tenga más premios al final de abrir todas las cajas podrá retar a otra pareja para ganar la Súper Caja final, un gran premio que incluye más de 250 mil dólares y los premios perdidos por las parejas eliminadas.

Cabe destacar que Neil Patrick Harris es brillante al equilibrar momentos de pura vergüenza con aquellos en los que los concursantes parecen niños de cuento de hadas.
Para los creadores del programa, quizá pretendían evocar emoción y empatía al permitir escuchar las historias de los concursantes, pero al final de los seis episodios, la sensación predominante es de solo tener diversión, con un toque de vergüenza ajena provocado por algunas respuestas desafortunadas.
