Jay Kay y la agrupación británica regresaron a los escenarios tapatíos con un concierto que combinó nostalgia, improvisación y una selección de sus grandes éxitos.

La Arena Guadalajara se transformó en una enorme pista de baile con la llegada de Jamiroquai, agrupación británica que volvió a encontrarse con el público tapatío como parte de su “Latin America Tour 2026”.

Desde los primeros compases, la combinación de funk, acid jazz, soul y sonidos electrónicos que ha distinguido a la banda durante más de tres décadas tomó el control del recinto, mientras miles de asistentes respondieron con baile y entusiasmo a una noche marcada por la nostalgia y la energía característica de la agrupación.

Al frente del escenario apareció Jay Kay, vocalista y fundador de Jamiroquai, quien nuevamente hizo de su presencia escénica uno de los elementos distintivos de la presentación. Como parte de su ya reconocible estilo, el cantante lució uno de sus llamativos sombreros, en una noche en la que la música fue el principal protagonista.

La presentación tuvo además un significado especial al coincidir con el aniversario número 30 de “Travelling Without Moving”, álbum de 1996 que consolidó a Jamiroquai a nivel internacional y que contiene uno de los temas más reconocidos de su carrera: “Virtual Insanity”.

La canción forma parte de una etapa fundamental para la agrupación, pero el concierto en Guadalajara dejó claro que su repertorio no depende de un solo éxito.

Temas como “Cosmic Girl”, “Canned Heat” y “Little L” provocaron algunos de los momentos de mayor respuesta por parte del público, que acompañó las interpretaciones mientras la banda extendía algunos pasajes instrumentales y permitía que el funk encontrara espacios para la improvisación.

La ejecución en vivo llevó las canciones a un terreno distinto al de las grabaciones de estudio, con una sección rítmica que mantuvo el movimiento durante prácticamente toda la velada.

Además de recorrer parte de su catálogo, Jamiroquai aprovechó su paso por Guadalajara para presentar material que apunta hacia la siguiente etapa de su carrera.

Durante la noche se escucharon adelantos de canciones que formarían parte de su próximo álbum de estudio, una producción que mantiene la conexión de la banda con el groove y los sonidos que marcaron sus primeros años, pero que también abre espacio para nuevas exploraciones.

Así, el concierto consiguió reunir a distintas generaciones alrededor de una propuesta que nació en los años noventa y que continúa vigente gracias a una mezcla musical difícil de encasillar.

Después de varios años sin presentarse ante el público tapatío, Jamiroquai cerró su noche en Guadalajara dejando nuevamente su sello: música para escuchar, descubrir y, sobre todo, bailar.