Después de más de 15 temporadas, cientos de depósitos abiertos y millones de dólares en juego, el reality de ¿Quién da Má$? regresa a A&E reafirmando la fórmula que convirtió a la serie en un clásico del entretenimiento factual: la adrenalina de la puja, la incertidumbre detrás de cada puerta y el eterno dilema entre basura o tesoro.
Con las subastas comandadas por Dan Dotson y Laura Dotson, protagonistas indiscutidos de cada jornada con su estilo vertiginoso y su ritmo inconfundible, la temporada 16 propone una experiencia aún más intensa para los seguidores.
Pero además, esta nueva entrega trae un condimento que los fans esperaban: la vuelta de Dave Hester, uno de los compradores originales y figura histórica del ciclo.

Competitivo, frontal y siempre dispuesto a elevar la apuesta, su regreso reconfigura la dinámica entre los postores y devuelve a la serie una de sus rivalidades más emblemáticas.
En un show donde las personalidades lo son todo, Hester encarna esa tensión que mantiene encendida la competencia, y es justamente esa química entre aliados ocasionales, rivales declarados y bromistas incorregibles la que sostiene el fenómeno temporada tras temporada.
Estrenada en 2011 en América Latina y con casi 350 episodios emitidos a lo largo de su historia, la serie sigue vigente al combinar azar, estrategia y espectáculo.
La temporada 16 no solo mantiene esa esencia, sino que la potencia con una competencia que promete estar más afilada que nunca.
Así, A&E abre nuevamente la puerta del locker más impredecible de la televisión, esa fortaleza se apoya, sobre todo, en sus protagonistas.

En esta temporada 16, los compradores recorren nuevamente el sur de California enfrentando el desafío de decidir en pocos minutos si un depósito cerrado es una apuesta segura o un error costoso.
Además del gran regreso de Dave Hester, esta nueva temporada reúne nuevamente a figuras clave del ciclo como Brandi Passante, Kenny Crossley, Rene Nezhoda y Casey Nezhoda, Ivy Calvin junto a sus hijos, además de Lisa Delarios y Dusty Riach, quienes vuelven dispuestos a arriesgarlo todo en cada puja.
Con estilos y estrategias muy diferentes, desde el cálculo frío hasta la apuesta impulsiva, todos comparten un mismo objetivo: quedarse con el mejor locker del día y convertir lo inesperado en una gran ganancia.
