La esperada presentación del puertorriqueño Ricky Martin en Guadalajara finalmente llegó, aunque no sin tropiezos. La falta de logística, especialmente en el tema de estacionamiento, marcó la experiencia desde antes de entrar al recinto.
Desde temprana hora, los asistentes comenzaron a llegar al Estadio Panamericano entre dudas sobre accesos y rutas. La situación se complicó aún más por el concierto simultáneo de Dread Mar I en el Auditorio Telmex, lo que provocó caos vial en la zona de Parres Arias, hasta el Estadio Panamericano y donde los vecinos la renta de los lugares públicos tenían un costo de 200 a 300 pesos.
Ante esto, muchos optaron por dejar sus autos en el Auditorio Telmex y trasladarse en camionetas hacia el estadio, mientras otros decidieron caminar. Llegar y salir fue, para muchos, un verdadero calvario.

Sin embargo, una vez dentro, el ambiente cambió por completo. La expectativa crecía mientras en las pantallas se mostraban imágenes del recinto lleno.
A las 21:35 horas, la espera terminó: Ricky Martin apareció en escena, pese a algunas fallas técnicas que no lograron opacar el espectáculo.
Con traje negro y camisa de lentejuelas, abrió con Pégate y María, encendiendo de inmediato al público. Acompañado por un cuerpo de bailarines, ofreció un show cargado de energía, precisión y sensualidad.
El cantante también aprovechó para conectar con su público y reafirmar su cariño por Guadalajara. “Feliz de estar aquí, hace unas semanas me dijeron que teníamos que cancelar… y les dije: no, yo nunca cancelo a Guadalajara. Hoy les entrego mi alma”, expresó, desatando la ovación.
La fiesta continuó con La Bomba y Shake Your Bon Bon, seguidas por La Mordidita y Vente Pa’cá, con una audiencia completamente entregada.

A lo largo de poco más de una hora y 45 minutos, Ricky Martin recorrió las distintas etapas de su carrera, combinando momentos explosivos con otros más íntimos, como Vuelve y Fuego de Noche, Nieve de Día. Sus temas más recientes confirmaron su vigencia y capacidad de reinventarse.
El cierre fue explosivo con Livin’ la Vida Loca y La Copa de la Vida, que hicieron vibrar el estadio.
Al final, el caos regresó: largas filas y más de 40 minutos para salir del lugar, sumados a la coincidencia con la salida del público del evento de Dread Mar I, aun así, la noche quedó marcada como un espectáculo memorable para los asistentes. (Colaboracion Especial de Fernando Landeros)
