Con imágenes restauradas de conciertos y clips de archivo espontáneos, Luhrmann crea un retrato de Elvis Presley que parece completamente vivo, que llega como una extensión de la película biográfica de Baz Luhrmann de 2022 y una re calibración de lo que puede ser un documental de concierto.
En lugar de revisitar a Elvis Presley a través de la dramatización o el comentario cultural, Luhrmann recurre al propio archivo, extrayendo aproximadamente 59 horas de material de actuaciones y entrevistas que permaneció durante décadas en una bóveda de Warner Bros. en lo profundo de una mina de sal de Kansas.
Lo complementa con excepcionales carretes de Super 8 de los archivos de Graceland, todos ellos cuidadosamente restaurados, el resultado se siente menos como una retrospectiva y más como un colapso del tiempo, evocando al único Elvis Presley.

Los colores se agudizan, los detalles se aclaran, y la presencia física de Elvis su forma de moverse, sudar y mandar posee una tensión que parece desbordar la pantalla con una fuerza casi alucinatoria.
Lo que distingue a EPiC es su exclusividad con Elvis, una reducción deliberada del enfoque a un enfoque exclusivamente en Elvis que mantiene cada momento anclado en el Rey del Rock and Roll.
Luhrmann evita por completo las entrevistas contemporáneas, basándose en su lugar en secuencias de conciertos y clips de archivo espontáneos que muestran a Elvis riendo, hablando, simplemente siendo él mismo.
Al principio, describe su estilo nervioso de actuación con alegre franqueza a un entrevistador invisible, que funciona a la vez como confesión y explicación del seductor giro característico que definiría su presencia escénica.

Las actuaciones, y la propia voz de archivo de Elvis, cargan la narrativa, creando un espacio íntimo y hermético que se siente profundamente vivo.
Asimismo se recorre con rapidez los inicios de la carrera de Elvis, mencionando la serie de películas que realizó entre 1956 y 1969 y su servicio militar en Alemania entre 1958 y 1960.
Además, aparecen destellos de su dolor tras la muerte de su madre y de las maniobras manipuladoras del coronel Tom Parker sin fanfarrias.
La película también incluye imágenes hipnóticas de una actuación de 1957 en Hawái, donde Elvis, envuelto en una chaqueta dorada, irradia el tipo de belleza y facilidad que definió su temprano estrellato.

Pero el núcleo de la película es el material de su residencia en Las Vegas entre 1969 y 1976, con un vestuario escénico se convierte en una seña de identidad visual.
Puede que EPiC no profundice en el hombre, el mito ni la leyenda, pero sí demuestra convincentemente que el poder de Elvis perdura, es una explosión embriagadora con un deslumbrante archivo que, al final, te deja conmocionado.
