La primer cinta mexicana en stop-motion, llega a plataformas y se gana el reconocimiento de Guillermo del Toro, poniendo a los hermanos Ambriz en la mira de varias productoras para proximos proyectos, con la adquisicion de Netflix de Soy Frankelda.
De esta manera la cinta de los hermanos Ambriz recibió el apoyo y la mentoría de Guillermo del Toro, quien la reconoce como un proyecto histórico que marca un antes y un después en la animación mexicana, y que continua con un gran momento con la llegada de Soy Frankelda a plataformas digitales.
El filme, producido por el estudio Cinema Fantasma, ha logrado trascender fronteras tras el anuncio de su próxima adición al catálogo de Netflix y captar la atención tanto del público como de especialistas en animación.

El impacto de Soy Frankelda se ha reflejado en su éxito de taquilla, su participación en festivales internacionales y, sobre todo, en el reconocimiento de figuras como Guillermo del Toro, quien ha calificado la cinta como un hito para la industria nacional.
La cinta destaca por la dedicación puesta en cada etapa de su producción. Los hermanos Ambriz y su equipo invirtieron años en la creación de marionetas, escenarios y secuencias cuadro por cuadro, logrando resultados visuales únicos para la audiencia.
Más de 140 marionetas y 50 sets fueron elaborados especialmente para el proyecto, en un proceso que requirió tres años de trabajo artesanal, cuidando cada detalle para lograr una atmósfera gótica y fantástica.
Este esfuerzo artesanal posiciona a Soy Frankelda como una referencia en la animación latinoamericana y un caso de éxito para el stop-motion realizado en México.

La cinta no sólo fue bien recibida por la crítica, sino que también obtuvo el respaldo del público en salas de cine y festivales internacionales, y su estreno marcó un precedente para futuras producciones mexicanas en el género animado, alcanzando más de 820 mil espectadores en cines y superó en taquilla a producciones internacionales de anime.
La llegada del filme a la plataforma digital representa un paso más en la internacionalización del cine animado nacional, facilitando el acceso a nuevas audiencias y consolidando la reputación del talento mexicano.
