La nueva serie I Love LA nace del ingenio de Rachel Sennott, quien convirtió sus vivencias en un compilado de ocho episodios que retratan el reencuentro de un grupo de amigos tras años de distancia. Pero no es una simple reunión nostálgica: es una radiografía fresca, descarada y muy Gen Z de cómo se ama, se sobrevive y se reinventa en pleno siglo XXI.
“Queríamos crear algo con nuestro propio tono, muy del ahora”, explicó Rachel Sennott en conferencia de prensa virtual. “He trabajado en series millennial, más depresivas, más autocríticas, donde básicamente dicen: ‘miren lo jodidos que estamos’. Pero aquí queríamos una vibra más juguetona. Seguimos jodidos, sí… pero al menos ahora nos reímos de eso. Eso es totalmente Gen Z”.

En la historia, Sennott interpreta a Maia, una representante de influencers que —al menos en apariencia— lo tiene todo bajo control: una relación sentimental estable, dos amigos incondicionales y un trabajo donde, aunque su jefa no la toma muy en serio, sabe abrirse camino. Pero su calma se desmorona cuando reaparece Tallulah, una vieja amiga que se volvió estrella de redes sociales y que irrumpe en su vida como un torbellino.
Tallulah no sólo es un arma de doble filo para su estabilidad emocional… también es una oportunidad dorada para su carrera. Representarla podría impulsarla en la empresa, pero ¿a qué costo? La serie explora ese tipo de amistades intensas, absorbentes y emocionalmente sísmicas que te descolocan, te moldean y, por momentos, te desarman. Y Sennott lo hace con un desparpajo que, inevitablemente, se contagia.

El origen del proyecto es profundamente personal. La escritora comenzó a gestarlo tras mudarse a Los Ángeles en plena pandemia, en medio de la soledad, el aislamiento y una ciudad que se sentía más hostil que luminosa. “Tenía accidentes de auto cada tres meses, eso no ha cambiado, sólo que ahora tengo seguro”, bromeó. “Cuando te mudas a una nueva ciudad pasas por un periodo complicado. Venía de la costa este, con esa energía, y al principio luchaba contra LA. Pero con el tiempo encuentras tus amigos, tus lugares… y un día dices: este es mi hogar”.
El casting es una joya por sí mismo. Josh Hutcherson se luce como el novio perfecto; True Whitaker aporta una sensibilidad muy del momento; y Odessa A’zion encarna a Tallulah con un magnetismo feroz, tan encantador como indomable.
Como buenos hijos de su generación, los personajes lidian con la inteligencia artificial, las redes sociales y esa eterna duda de si el mundo digital está diseñado para hacernos sentir bien. La serie no moraliza, pero sí apunta a algo evidente: usadas con medida, las redes no tienen por qué ser veneno.

I Love LA no sólo retrata amores y amistades de la Gen Z; disecciona la forma en que estas relaciones moldean identidades, decisiones y destinos. Todo envuelto en una energía vibrante, sarcástica y sorprendentemente emotiva.
