Con un espectáculo encabezado por la banda estadounidense Maroon 5, la Arena Guadalajara abrió oficialmente sus puertas anoche recibiendo a cerca de 13 mil personas en lo que fue su primer concierto desde su reciente inauguración.
El evento marcó un hito para la infraestructura de entretenimiento en la ciudad, al poner en funcionamiento un recinto de gran capacidad y diseño moderno.
Sin embargo, la experiencia general dejó sensaciones mixtas entre los asistentes, ya que algunos elogiaron la logística, la acústica y la visibilidad del lugar, y otro no quedaron muy convencidos.
Desde las primeras horas de la tarde, se reportó una alta afluencia de asistentes en las inmediaciones del inmueble. La operación vial implementada en la zona permitió un ingreso ordenado y fluido.

Personal de logística y seguridad guió a los asistentes hacia las distintas secciones del recinto, evitando aglomeraciones, los servicios al interior funcionaron sin contratiempos, aunque varios asistentes manifestaron inconformidad con los precios de alimentos y bebidas, considerablemente más altos que en otros foros similares de la ciudad.
Con algunos espacios aún vacíos, el escenario se iluminó minutos después de las 21:00 horas para dar paso a Adam Levine y el resto de la agrupación californiana. El arranque fue enérgico, con temas como “One More Night”, “All Night” y “This Love”, que rápidamente encendieron al público.
El vocalista se mostró cómodo y comunicativo, moviéndose con soltura por el escenario e interactuando con los asistentes. En un breve mensaje, Levine agradeció la recepción: “Estamos muy felices de estar aquí. Solo hay una regla: canten fuerte, canten libres”, dijo antes de interpretar “Stereo Hearts”.

Pese a tratarse de un recinto con escenario 360°, esta configuración no fue utilizada y tampoco se activó la pantalla circular principal.
No obstante, la calidad del audio fue constante y las luces acompañaron de forma adecuada la narrativa visual del concierto.
El repertorio incluyó varios de los éxitos más representativos de la banda, como “Sunday Morning”, “Payphone”, “Makes Me Wonder” y “Maps”, ejecutados con precisión pero sin mayor innovación en los arreglos. Los momentos de mayor energía llegaron con “Moves Like Jagger”, mientras que el tono más íntimo lo marcó “She Will Be Loved”, coreada masivamente por el público.
El concierto, con una duración de poco más de una hora y media, concluyó con “Sugar”, cerrando así una jornada que, si bien cumplió en lo musical, dejó claro que el potencial de la Arena Guadalajara aún está por explotar en su totalidad.

La presentación de Maroon 5 se convirtió en un parteaguas para el nuevo recinto, que deberá consolidarse como uno de los espacios principales para conciertos en el país.

