En un contexto donde la sustentabilidad ya no es opcional sino una obligación social y ambiental, Expo Guadalajara reafirma su papel como referente en la promoción de prácticas responsables.
José Andrés Orendáin, presidente del recinto, destacó ante autoridades y socios estratégicos las acciones concretas que se llevan a cabo para garantizar que el espacio no solo sea un centro de eventos de primer nivel, sino también un actor positivo en el entorno urbano y ambiental.
Entre las iniciativas más destacadas se encuentran la incorporación de áreas verdes, la reducción en el consumo de energía eléctrica, la reutilización de agua pluvial y la implementación de infraestructura accesible en todos sus salones. “Buscamos tener una presencia positiva en el entorno y ser un espacio del cual todos puedan formar parte. Aunque pueden sonar como buenos deseos, la realidad es que hay estrategias concretas para lograrlo”, puntualizó Orendáin.

El compromiso con la comunidad también se refleja en la seguridad y movilidad, la construcción de puentes peatonales y la coordinación con Plaza del Sol y vecinos para mejorar los estacionamientos son medidas que buscan proteger a los visitantes y minimizar los impactos de tráfico derivados de la actividad del recinto.
En el plano organizativo, Expo Guadalajara trabaja con cinco comisiones internas, incluida la de Sustentabilidad, para asegurar que cada proyecto se impulse de manera ordenada y efectiva.
La gobernanza del recinto, explicó Orendáin, es clave para equilibrar los intereses de los distintos propietarios y mantener altos estándares de operación.
La sustentabilidad se extiende también a la operación diaria: se promueve la proveeduría responsable, la reducción del consumo de recursos y la captación de 700 mil litros de agua de lluvia para limpieza y baños. A esto se suman inversiones en celdas solares e iluminación LED, además de la primera medición interna de emisiones contaminantes, marcando el inicio de un ambicioso plan de descarbonización que busca reducir 40% las emisiones para 2035 y alcanzar huella cero en 2050.

Expo Guadalajara demuestra así que ser un espacio de eventos exitoso y un actor social responsable no son metas incompatibles, así la institución muestra que con planificación, inversión y visión a largo plazo, la sustentabilidad puede integrarse de manera efectiva al corazón de la operación, beneficiando tanto al medio ambiente como a la comunidad que la rodea.
