Con gran energía atemporal recorre la acertadamente llamada The Wishbone Pajama Show Tour del cantante Conan Gary, en donde sus fanáticos lo acompañan en un viaje íntimo y personal, que serpentea entre historias de amor, descubrimiento, identidad, innumerables estados emocionales y, por supuesto, esperanza.
Gray comienza este viaje trascendental subiendo al escenario con gran entusiasmo y que permanecen conectados emocionalmente con Gray mientras se transforma en un vestuario espectacular, incluyendo el pijama que se pone cuando actúa desde la cama.
Todo esto se desarrolla en un entorno onírico que a veces evoca imágenes de El Mago de Oz, con una producción escénica exuberante y acogedora, conceptualizada por el propio cantante en colaboración con el director creativo y escenógrafo Benjamin Dupont de Moment Factory, crea un entorno teatral panorámico que permite que la atmósfera del espectáculo florezca.

Aquí se presenta un espectáculo en una atmósfera que se inspirase en la tradición teatral, más que en un espectáculo pop moderno convencional, parte de esta idea central se transmitió finalmente con la iluminación.
Me gustó mucho la idea de este espectáculo desde el principio, ya que tiene una profundidad distinta a la de simplemente ofrecer visuales de máximo impacto canción tras canción. Este enfoque podría funcionar mejor con la dinámica del escenario, y eso es realmente teatral.
La pantalla LED dividida añade un elemento visual distintivo al fondo. Esto permite que la banda se eleve y forme parte de las imágenes en la parte superior, el equipo de diseño utiliza esta pantalla para crear fondos radicalmente diferentes.
Para amplificar aún más el impacto del fondo, se presenta siluetas de los músicos de apoyo, en donde la banda a menudo se convierte en parte de la imagen de fondo; es como una pintura viviente.
Gray apareció en el escenario y el público la recibió con gran ovación su peculiar presencia escénica y su energía contagiosa, que provocó el primer canto colectivo en el Auditorio Telmex, donde Gray llegó en bicicleta, sonriendo mientras su banda, vestida con uniformes iguales, se lanzaba a interpretar My World y Never Ending Song

El escenario era a partes iguales concierto y paso a la adultez, un trozo de césped se extendía por el escenario, salpicado de nubes, y una cama que Gray luego desenrollaba para cambiarse de ropa, poniéndose un pijama a mitad del espectáculo.
Conan manejo canciones que parecían más íntimamente confesadas que interpretadas, sin embargo, en medio de tanta teatralidad, aún había calidez: en las armonías del público, en las pequeñas sonrisas de Gray cuando los fans coreaban cada palabra.
Mientras el escenario brillaba con suaves tonos rosas y dorados, Gray nombró a su banda uno por uno en señal de agradecimiento antes de retirarse del escenario, solo para regresar momentos después, cerrando la noche con esa rara mezcla de dolor y alegría que define su arte.
Colaboración: Jair Diaz Gonzalez
