Guadalajara recibió la llamada “Gira de Oro” de los Horóscopos de Durango en el Auditorio Telmex, un show de más de dos horas en el que las hermanas Vicky y Marisol intentaron reafirmar su corona como “reinas del duranguense”. Entre botas, sombreros y luces brillantes, la fiesta se vivió con intensidad, aunque no sin dejar interrogantes sobre la vigencia del grupo y la fórmula de su espectáculo.

El público tapatío respondió con entusiasmo. Desde el inicio, Marisol agradeció a Guadalajara, ciudad que –según sus palabras– consideran “su segunda casa”. Y aunque la entrega del público fue evidente, el concierto dejó claro que el peso de su repertorio depende más de los covers que de un legado sólido de éxitos propios.

Las canciones más celebradas de la noche fueron “Antes muerta que sencilla”, junto con versiones de “Cómo te va mi amor”, “Cambiemos los papeles” y “Obsesión”.

El aplauso fue fuerte, sí, pero la pregunta inevitable queda en el aire: ¿qué tanto del fenómeno de los Horóscopos se sostiene hoy en su propio talento, y qué tanto reposa en el reciclaje de éxitos ajenos?

Acompañadas de su inseparable banda y del Mariachi de Tecalitlán, las hermanas se apoyaron también en colaboraciones con talentos emergentes como Jaziel Avilez y dos jóvenes artistas locales.

Estos momentos refrescaron la velada y evidenciaron un contraste: mientras nuevas generaciones buscan abrirse paso con propuestas propias, el dueto estelar parece resistir más desde la nostalgia que desde la innovación.

Uno de los instantes más emotivos llegó con el homenaje a Jenni Rivera, recurso seguro para levantar el ánimo de la audiencia, pero también señal de que el show necesita de figuras externas para sostener su intensidad.

Al final, entre aplausos y hasta la participación espontánea de una fanática que bailó sobre el escenario, el concierto cumplió con la promesa de fiesta.

Sin embargo, la duda permanece: ¿estamos ante la solidez artística de unas “reinas indiscutibles” o ante el espectáculo de supervivencia de un género y un grupo que viven más de recuerdos que de nuevas conquistas?