Las Vegas siempre ha tenido una relación secreta y no tan secreta con La Habana, y a mediados del siglo pasado, ambas ciudades brillaban con un magnetismo propio, albergando noches eternas donde el glamour, la música y el sabor convivían con descarada intensidad.
Hoy, en pleno 2025, esa conexión vuelve a palpitar con fuerza gracias a Havana 1957, un restaurante que ha sabido traer la esencia de la vieja Cuba al corazón del Strip.
Ubicado dentro del hotel Flamingo, el establecimiento no es solo un homenaje decorativo a una época, sino un acto culinario de fidelidad histórica, desde sus vibrantes paredes adornadas con palmeras hasta los acordes vivos del jazz latino, Havana 1957 convierte cada visita en un viaje sensorial.

Pero, como toda buena experiencia en Las Vegas, el espectáculo real está en el plato, bajo la dirección del chef Julio Martínez, el restaurante reivindica la cocina cubana con una autenticidad poco común en estos tiempos de fusiones forzadas.
Croquetas de jamón, empanadas de ropa vieja, ceviche tropical de mahi-mahi, y ese Pollo Havana 1957 que sabe a casa y a celebración al mismo tiempo. Nada es prefabricado, y eso se nota: los frijoles negros se cocinan desde cero cada día, con el cuidado de quien entiende que en la tradición está la verdadera innovación.
También hay lugar para el deleite moderno. Mojitos reinventados, margaritas con guayaba picante y langosta glaseada con piña elevan la propuesta sin traicionar sus raíces.

Y justo al lado, Cortadito Coffee House cierra el ciclo con sabor y sencillez: desayuno cubano con café auténtico, sin artificios.
Havana 1957 no solo alimenta el cuerpo, sino también la nostalgia. Es un recordatorio de que el pasado no está muerto, solo necesita un buen escenario y la receta correcta para volver a brillar.
En una ciudad obsesionada con el espectáculo, este restaurante apuesta por lo esencial: sabor, alma y un toque de historia bien contada.

Cabe destacar que Las Vegas y La Habana es una elegancia que no pasa de moda, tan solo se reinventa, y Havana 1957 lo está haciendo con mucho, mucho sabor.
