La colombiana Ana Barajas es una artista nacida en Tunja que vive en Austin, Texas, y hoy muestra su propuesta musical busca conectar sus múltiples experiencias sonoras con sus raíces como colombiana y latinoamericana.
Cree firmemente en que el arte y la música son las mejores formas de tender puentes entre culturas y experiencias de vida diversas. “A través de mis canciones quiero enviar mensajes de que la memoria es importante, que la palabra y la poesía siguen en la actualidad teniendo más valor que nunca, que la música tiene la capacidad de transportarnos a diferentes lugares, y que la curiosidad y la creatividad siguen siendo la mejor herramienta para mantener viva nuestra identidad colectiva en un mundo globalizado”, destacó Ana y considera que su música tiene un elemento experimental fuerte y que si hay una línea que atraviesa todo lo que hace es la raíz.
Mango Motel es el nuevo disco de Ana Barajas, un homenaje a la música popular Latinoamericana de antes de los años setenta y sus recorridos y encuentros con la música hecha en Estados Unidos.
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Es un disco fundamentalmente de versiones de canciones clásicas latinoamericanas en donde Ana explora en cada una de ellas otros sonidos y arreglos experimentales.
La producción cuenta con sonoridades de jazz, surf, rock, country y tiene sampleos de material sonoro de películas antiguas, sin duda un álbum para escuchar, disfrutar y recordar. “Es mi encuentro desde la diáspora con mis memorias sonoras familiares y con esa identidad que no veía tan clara estando en Colombia, mi identidad como Latinoamericana. Mango Motel hace referencia a los moteles de paso en Estados Unidos a donde llegan viajeros y migrantes, lugares quizás genéricos, pero que tienen mucho que decir sobre las personas que pasan por allí, por eso se entremezcla por ejemplo el bolero con el surf, la ranchera con el country y la balada con la música gipsy, entre otros géneros”, subrayó Ana.
El disco surge en pandemia cuando se frenó la música en vivo y Ana Barajas tuvo que retomar desde la producción y arreglos parte del repertorio que cantaba en Austin.
Barajas descubrió canciones que no conocía, la historia detrás de ellas y jugó a explorarlas a su manera y estilo, y junto a su amigo Phil Spencer, con quien coprodujo el álbum, trabajaron juntos sin miedo a explorar nuevos terrenos sonoros. “Quiero conectarme con la audiencia en Latinoamérica, desde hace muchos años vivo en Estados Unidos y me gustaría mucho poder compartir mi música en mi país y en la región, y que la gente encuentre múltiples maneras de conectarse a estas canciones desde la perspectiva en la que yo las presento. Tengo interés en poder promocionar mi música en Colombia y en poder tocar más seguido allá, y la intención de poder tocar en México y probablemente en Argentina este 2025”.
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La portada del disco fue realizada por la ilustradora Camila Niño, quien también ha hecho las portadas de los tres sencillos que Ana Barajas ha lanzado anteriormente, inspirada en los avisos antiguos de los moteles de carretera de Estados Unidos. “Siento que es importante que las personas se den la oportunidad de conocerme y descubrirme porque he venido trabajando por mucho tiempo, quizás más silenciosamente de lo que debía, en desarrollar una propuesta que hoy en día siento sólida y con un sonido propio que puede llevar a las personas a paisajes sonoros que aún no han visitado”, finalizó Ana Barajas.